¿Y si no estás hecho para poder con todo solo?
- Javi Torres

- 14 may
- 3 Min. de lectura
Hablemos de la falsa autosuficiencia como forma de desconexión emocional.
Durante mucho tiempo, nos enseñaron que ser fuertes era poder con todo solos. Ser independientes, resolutivos, no necesitar a nadie. Aunque esa idea puede parecer positiva, en la práctica muchas veces nos deja sosteniendo más de lo que realmente podemos.
Siempre recuerdo esta frase "que podamos solos no significa que tengamos que hacerlo todo solos".
Hoy vemos cada vez más personas cansadas, sobrepasadas y desconectadas, intentando cumplir con una expectativa silenciosa: no molestar, no pedir ayuda, no depender de nadie. Creo que en el camino hemos olvidado que somos seres sociales que dependemos de otros. Desde que llegamos al mundo nuestra existencia es vincular. No existimos sin nuestro entorno, relacionarnos con otras personas es clave para nuestro desarrollo y supervivencia.

Creo que muchas veces confundimos independencia con desconexión.
Como si ser autónomos implicara no necesitar a nadie, como si apoyarnos en otros fuera una señal de debilidad cuando en realidad es todo lo contrario. Vincularnos, compartir lo que nos pasa, pedir ayuda, son habilidades profundamente humanas. Cuando escucho a mis pacientes hablando de algo que es difícil para ellos no puedo evitar notar la valentía que hay detrás. Hay una fortaleza mucho más profunda que aparece cuando nos permitimos ser vistos. Cuando dejamos de sostener todo en silencio y empezamos, aunque sea de a poco, a abrir un espacio para compartir.
No se trata solo de decir lo que nos pasa, sino de permitir que alguien más entre en esa experiencia con nosotros. Así cambia la forma en que procesamos lo que sentimos, cambia la sensación de soledad y también cambia la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos.
Muchas veces no necesitamos soluciones inmediatas ni grandes consejos, necesitamos sentirnos acompañados mientras atravesamos lo que estamos viviendo. Y eso es algo que no podemos darnos si nos quedamos solos.
Compartir no es perder autonomía, es ampliar nuestra forma de sostenernos. Es dejar de depender únicamente de nuestros propios recursos y permitir que el vínculo también sea un soporte.
¿Por qué nos cuesta tanto apoyarnos en otros?
Muchas veces no es que no queramos, es que no sabemos cómo hacerlo o no nos sentimos cómodos. Tal vez aprendimos que:
es mejor no molestar
que cada uno tiene sus propios problemas
que otros tienen problemas más grandes
o que tenemos que resolver antes de compartir
Y poco a poco nos fuimos acostumbrando a sostener solos, hasta que se vuelve la forma en que vivimos.
La ilusión de comunidad
En este mundo digital y tecnológico de las redes sociales, hablamos mucho de comunidad pero muchas veces lo que vemos no es comunidad real. Es contenido, interacción, likes, visualizaciones pero no necesariamente vínculo.
Podemos pasar horas viendo la vida de otros, sintiendo que estamos “conectados”, pero sin un espacio real donde podamos ser nosotros, sin filtro, sin rol, sin algoritmos ni métricas, sin tener que mostrarnos de cierta forma. No es lo mismo estar rodeados que sentirse verdaderamente acompañado y sostenido.
Entonces… ¿Qué necesitamos realmente?
Probablemente no necesitamos más contenido, ni más exigencia ni presión de poder solos con todo. Tal vez lo que necesitamos son espacios reales donde podemos estar en comunidad y bajar la guardia. Donde no tengamos que sostener todo solos, donde podamos compartir lo que nos pasa sin sentirnos juzgados, donde podamos ser y no solo hacer.
Te dejo algunas preguntas para que te acompañen:
¿En qué momentos sientes que estás sosteniendo todo solo?
¿Qué cosas te cuesta compartir con otros?
¿A quién sí podrías abrirte un poco más, aunque sea de a poco?
Si quieres profundizar...
Si este tema te resonó, en el podcast hablo más en profundidad sobre esta idea de “tener que poder solos” y cómo podemos empezar a relacionarnos de forma más consciente con otros.
Y justamente desde esta reflexión nace CALMA APP, el espacio mensual de Rincón Consciente pensado para pausar, compartir y crecer en comunidad.
Un espacio más humano y consciente, donde podamos hablar de salud mental, autocuidado y vida cotidiana sin la presión de tener que poder con todo solos. Porque muchas veces lo que más necesitamos no es hacerlo mejor, sino sentirnos acompañados mientras atravesamos lo que estamos viviendo.
_edited.jpg)



Comentarios